Diseñadores gráficos e impresores trabajan por el mismo objetivo:
lograr un soporte impreso exitoso.
Sin embargo, una vez enviado el archivo, a veces surgen malentendidos:
devoluciones técnicas, ajustes de última hora, restricciones inesperadas…
En la mayoría de los casos, no se trata de un error de diseño ni de una falta de competencia.
Simplemente existe un desfase entre la lógica de la pantalla y la realidad industrial.
Esto es lo que un impresor desearía que todos los diseñadores gráficos supieran,
no para criticar, sino para agilizar los proyectos y evitar sorpresas desagradables.
Contenido
- 1 La impresión es un proceso físico, no digital
- 2 El sangrado y los márgenes no son opcionales
- 3 El negro 100 % no siempre es la opción adecuada
- 4 Los fondos oscuros son muy exigentes
- 5 La encuadernación modifica la maquetación
- 6 El impresor no modifica un archivo por gusto
- 7 Los plazos siguen una lógica industrial
- 8 No todos los acabados aportan valor al diseño
- 9 El impresor es tu aliado técnico en cada proyecto de impresión
- 10 Lo que hace posible conseguir un producto final de calidad
La impresión es un proceso físico, no digital
En pantalla, todo parece:
- perfectamente nítido
- perfectamente centrado
- perfectamente uniforme
En impresión, siempre existen:
- tolerancias de corte
- pequeñas variaciones en la tinta
- interacciones entre papel y tinta
- limitaciones de secado
La perfección no existe durante la producción.
Lo que casi no se detecta en pantalla puede hacerse muy visible una vez impreso.
El sangrado y los márgenes no son opcionales
Un diseño al borde sin sangrado supone un riesgo.
Un texto demasiado cerca del corte puede tener el riesgo de desaparecer.
El impresor no puede:
- recrear el sangrado
- mover un texto
- adivinar la intención gráfica
Estos elementos deben anticiparse desde la maquetación.
El negro 100 % no siempre es la opción adecuada

Muchos diseñadores gráficos utilizan negro 100 % para los fondos.
Pero:
- un negro simple puede parecer grisáceo
- un negro enriquecido mal dosificado puede generar irregularidades
- un negro demasiado cargado puede causar problemas de secado
Elegir el negro en impresión no es solo una cuestión estética, sino también técnica
Los fondos oscuros son muy exigentes
Un gran fondo negro, azul oscuro o verde oscuro pone de relieve:
- la calidad del papel
- la uniformidad de la tinta
- los límites físicos de la impresión
Cuanto más uniforme es la superficie, más visibles se vuelven los detalles
No es un defecto, es una realidad técnica.
El papel lo cambia todo
Un diseño no depende únicamente del color.
El papel influye en:
- la reproducción de los tonos
- la percepción de calidad
- el tacto
- la rigidez
- la durabilidad
Un diseño que no ha tenido en cuenta la impresión puede perder parte de su impacto.
La encuadernación modifica la maquetación

En una doble página con encuadernación contracolada:
- nunca se abre totalmente plana
- se “pierden” unos milímetros en el centro
Cualquier texto o imagen colocada sobre el pliegue puede quedar parcialmente recortada.
La encuadernación es un elemento que debe considerarse como parte del diseño.
El impresor no modifica un archivo por gusto
Si el impresor te llama antes de iniciar la producción, no es para retrasar la impresión.
Normalmente lo hace para:
- evitar un defecto visible
- prevenir un corte arriesgado
- señalar una sobrecarga de tinta
- aclarar un acabado
Es mejor hacer una consulta antes de imprimir que lamentarlo después de la entrega.
Los plazos siguen una lógica industrial
Imprimir no consiste simplemente en “pulsar un botón”.
Hay que:
- ajustar las máquinas
- secar las tintas
- guillotinar
- dar forma al producto
- verificar la calidad
Reducir los plazos suele conllevar:
- compromisos en el proceso
- costes adicionales
- mayor presión sobre la producción
No todos los acabados aportan valor al diseño

Barniz, dorado, laminado…peliculage
Estas opciones:
- pueden realzar un soporte
- pero nunca corrigen un mal diseño
Un acabado debe reforzar la jerarquía visual, no complicarla.
El impresor es tu aliado técnico en cada proyecto de impresión
Un impresor con experiencia puede asesorarte sobre:
- el papel más adecuado
- el negro correcto según el sistema de impresión
- la gestión de masas de color (grandes áreas de tinta)
- el tipo de encuadernación más apropiado
- las limitaciones y optimización del presupuesto
Involucrar al impresor desde las fases iniciales del proyecto permite:
- evitar correcciones
- optimizar el presupuesto
- mejorar el resultado final
Lo que hace posible conseguir un producto final de calidad
El impresor no busca corregir un diseño.
Su objetivo es adaptarlo fielmente al soporte final.
Comprender las limitaciones técnicas no restringe la creatividad.
Al contrario, permite crear de manera consciente.
Un archivo bien preparado representa ya el 50 % del éxito.
Una buena colaboración con el impresor constituye el 50 % restante.